Según los datos del Banco de España, la deuda de las entidades españolas con el BCE aumentó un 9,2% en el mes de mayo alcanzando la cifra de 287.813 millones de euros.
Este importe es el saldo vivo que las entidades residentes en España aún tienen pendiente de devolver al banco europeo por la financiación que el organismo les ha concedido previamente y se alcanza tras la segunda subasta de inyección de liquidez a tres años del BCE.
La financiación neta concedida en mayo por el Eurosistema a las entidades españolas representó el 82,9% del total de la Eurozona, que ascendió a 347.195 millones de euros. No obstante, esta cifra no sería representativa, ya que en algunos países las entidades cuentan con superávit de liquidez que se salda a través de las facilidades de depósito, con lo que el préstamo neto de estos países se cierra en negativo.
Si solo se tiene en cuenta la llamada de la banca española en las subastas de liquidez del instituto emisor tanto a corto como a largo plazo (324.642 millones) en relación del conjunto de los bancos europeos (1.116.875 millones), la financiación del Eurosistema correspondiente a la banca española se rebaja al 29%.
Este importe bruto de apelación no recoge el dinero que los bancos españoles han tomado prestado del BCE y han vuelto a depositar en el organismo para recibir una rentabilidad del 0,25% a un día.