José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.
Los resultados de abril han encendido la luz roja. Las exportaciones reales españolas entraban en resultados negativos, por primera vez desde el año 2009, y el turismo registraba también caídas interanuales en las entradas de extranjeros y en el gasto.
La desaceleración de las grandes economías europeas, que son nuestros principales socios comerciales y los primeros emisores de turistas, es un elemento importante para explicar este deterioro que amenaza con gripar los dos motores del único barco que se mantiene a flote en ese remedo de la Armada Invencible en que se ha convertido hoy la economía española.
Pero, con ser importante esta vía exógena, no es la única que tiene abierta nuestro sector exterior que se inunda por dos agujeros interiores, la asfixia financiera y el ahogo fiscal. Lastres comunes también a la mayoría de las empresas españolas.
Nuestras empresas internacionales necesitan, con urgencia, salvavidas eficaces en forma de facilidades crediticias, avales y garantías, fórmulas de prefinanciación de circulante y de incentivos y exenciones fiscales que eviten el deterioro de la competitividad.
En Comercio lo saben, y por eso la premisa que marca hoy la actividad de la Secretaría de Estado es intentar que el sector exterior no sufra los problemas de financiación que hoy está sufriendo y con el objetivo de que las exportaciones sigan siendo, junto al turismo, el motor que arrastre a la economía española hacia la recuperación y el crecimiento.
Para ello, los responsables de nuestra Administración Comercial están a punto de lanzar un nuevo producto financiero que permitirá aumentar la liquidez y titulizar obligaciones respaldadas por créditos y préstamos a la exportación de bienes y servicios.
Se trata de que las entidades financieras españolas tengan un incentivo para que canalicen el crédito hacia los proyectos de exportación e inversiones en el exterior, con la garantía de Cesce, que es equivalente a la garantía del Estado, sabiendo que esos productos tienen capacidad de ser titulizados, movilizados y refinanciables por el Banco Central Europeo (BCE).
Este nuevo producto se añade a la reciente línea de mediación ICO Exportación, que gestiona el Instituto de Crédito Oficial, por un importe total de 500 millones de euros y un máximo de préstamo de 5 millones por cliente.
Y el momento es este y es ahora. Y en Comercio saben que la internacionalización de nuestras empresas y productos es el eje fundamental sobre el que gira no sólo la recuperación, sino la estabilidad y la competitividad posterior de nuestra economía. Lo saben y ya están trabajando, pero… ¿se habrá enterado Hacienda?