| Director general de Coface Ibérica. |
“Hemos llegado a una situación crítica y este es el momento de más Europa”
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (1.982-87) y Master en Economía y Dirección de Empresas por el I.E.S.E. (1.996-97), Juan Saborido Comenzó su trayectoria profesional en Mapfre Caución y Crédito, en 1.999 se incorporó a Coface como Director Comercial. En enero de 2.006, fue nombrado Director General de Coface Ibérica, Coface Servicios y Coface Factoring España, y desde octubre 2.007 es CEO de Coface para España y Portugal.
Durante la reciente Conferencia de Riesgo País en Madrid, usted ya habló de un rescate suave al sector financiero español. Una vez producido, ¿cuáles piensa que serán sus efectos sobre la economía española?
Cuando conocía la noticia del rescate financiero la primera sensación fue de alegría porque la situación de la economía española había llegado a tal grado de desconfianza y el coste de financiación era tan alto que casi cualquier solución era mejor que esperar más tiempo. Pero pasados unos días vemos que hay un problema grave de liderazgo y de claridad en Europa. Una vez más se anuncia una solución sin concretar y con voces e interpretaciones distintas, cuando una medida de la importancia que esta tiene y por un importe tan considerable como son 100.000 millones de euros, pues lo exigible es que se haga de una forma clara y definida. A la vista de estas cosas hay veces que uno piensa que estas voces son interesadas y que hay una parte de Europa a la que le interesa crear tensión en los mercados y el encarecimiento de la deuda de los países del sur.
Aunque la reacción de los primeros días sobre las Bolsas y la prima de riesgo no ha sido la esperada, ¿servirá el rescate para calmar a los mercados y recuperar la confianza internacional a medio plazo?
A la vista de lo ocurrido pienso que, o nos falta información para saber dónde estamos o el problema es mucho más complicado de lo que aparenta y por esos nuestros gobernantes no encuentran solución. Es decir, que se está infravalorando la situación y como consecuencia se toman medidas desordenadas e insuficientes. Recurriendo a un análisis simplista, lo que necesitan los mercados para recuperar la confianza en Europa y en España es que nuestros gobernantes hagan las cosas bien. Al Gobierno español hay que exigirle que haga las cosas de una forma más meditada, que responda efectivamente a lo que le piden los mercados y que, además, lo comunique bien. Y a los responsables europeos, lo mismo. Es la hora de la seriedad y de la profesionalidad.
¿Entiende, entonces, que no es esta la medida que esperaban los mercados?
Al menos no como se ha planteado y se ha comunicado. Para mí hemos llegado ya a una situación crítica y hay que empezar a tomar soluciones firmes y definitivas. Aquí y en Europa.
Otro de los objetivos que se pretendían con este rescate o préstamo al sector financiero era la reactivación del crédito a las empresas y familias.
La situación en que nos encontramos hoy es que se ha dictado la ley pero nos falta el reglamento y hasta que no esté nadie puede saber el impacto. Sea como sea el mecanismo final, hay que pedir al Gobierno que haga sus deberes y que termine, de una vez por todas, la limpieza definitiva del sector financiero español con el menor coste para los ciudadanos.
También se ha dicho que el coste del rescate financiero no lo vamos a pagar los ciudadanos.
Da la sensación de que la palabra hoy vale menos que nunca y no se pueden decir cosas cuya probabilidad de ser ciertas es del uno por mil.
El rescate bancario a España, ¿servirá también para eliminar las dudas sobre el conjunto de la Eurozona?
No. Pienso que no porque todos los países, los centrales y los no centrales saben perfectamente que el mejor escenario posible es una Europa unida y que funcione. Da la impresión de que los dirigentes europeos se han acostumbrado a tomar decisiones cuando estamos al borde de un abismo que ellos mismos están generando, y eso contribuye a generar más inquietud en los mercados. Creo, sinceramente, que este es el momento de más Europa.
Coface había rebajado el riesgo país de España al nivel A-4, con tendencia negativa. ¿Puede esta decisión contribuir a minorar el riesgo de siniestralidad de las empresas españolas?
No a corto plazo. Esta valoración de los países mide el comportamiento promedio y la capacidad de pago de las empresas y durante los tres últimos trimestres en España, Italia, Portugal y Francia, ha habido un aumento muy fuerte de los impagos de las empresas. Nuestra obligación es decir a nuestros clientes que el comportamiento de pagos en España y en estos otros países no es bueno.
¿Cuáles son los sectores más expuestos a los impagos en España?
Hay dos factores que condicionan el funcionamiento de las empresas: la contracción de la demanda interna y el comportamiento todavía dinámico del sector exterior. En base a esto las empresas internacionalizadas son hoy las únicas que están manteniendo su sostenibilidad. Las más expuestas al problema de los impagos, excluyendo la construcción, que sigue siendo el peor de los sectores, son las que venden directamente bienes de consumo como electrodomésticos, menaje y hogar, textil, calzado o alimentación. También hay un gran riesgo entre las empresas que han dedicado parte de su producción o de sus servicios a las administraciones públicas. Entre ellas las que están en peor situación son las empresas farmacéuticas.
Finalmente, ¿cuál es el escenario que prevé Coface sobre la evolución de la economía española para este ejercicio y 2013?
Depende, porque nuestra pelota se está jugando hoy en diversos campos. En principio pensamos que España cerrará este año con una caída del PIB en torno a 1,7 puntos, y que habrá una estabilización con ligero crecimiento en 2013. Para el año que viene estimamos que los dos primeros trimestres van a ser negativos, pero que la economía empezará crecer a partir del segundo semestre. Pero esto sólo será así si hace bien y se toman las medidas correctas. Vemos que la economía privada está reaccionando y las empresas, sabiendo que la situación es difícil, están haciendo las cosas lo mejor posible para seguir compitiendo. Y en eso las empresas españolas están mejorando significativamente en los últimos años.