La aplicación del Convenio contempla evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta exigibles por cada uno de los Estados contratantes a las personas residentes de uno o de ambos Estados.
Mediante este Convenio, Singapur deja de estar en la lista de paraísos fiscales de España, ya que el régimen tributario singapurense se sustenta en el principio de territorialidad, de modo que toda sociedad, residente o no, resulta gravada por las rentas obtenidas en Singapur, pero no por aquellas percibidas desde otro país.