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La epidemia de la morosidad azota a Europa

Opinión-Triper

José María Triper.
Corresponsal económico de elEconomista.


“La morosidad reduce la liquidez de la empresa complicando su gestión financiera y reduciendo su competitividad”

Como una secuela inevitable de la crisis, la morosidad es la nueva epidemia que azota a los países europeos  y, como ocurriera antaño con la peste o con el cólera, sus víctimas empiezan a contarse por millares entre los trabajadores autónomos y las pequeñas y medianas empresas de la UE.

La alerta la daban las aseguradoras de crédito Cesce, Euler Hermes y Coface, mientras que la constatación empírica de la enfermedad la hacían, aquí en España, la Secretaria de Estado de Comercio Exterior y la CEOE, en la última edición del informe Línea Abierta. Un trabajo que idéntifica los problemas de las empresas españolas en el Mercado Único Europeo, y que concluye que los impagos ocupan el primer lugar, con más del 50 por ciento del total, entre los obstáculos denunciados por nuestros exportadores.

Un fenómeno éste de la morosidad que afecta especialmente a las ventas en Portugal e Italia, pero que afecta, en mayor o menor medida, a todos los estados miembros de la Unión excepto a Suecia, Dinamarca y Bélgica.

Concretamente, portugueses e italianos acaparan casi la mitad de las denuncias de impagos recibidas: un 24,7 por ciento los primeros y un 23,3 por ciento los segundos; seguidos a gran distancia de Francia con el 12,6 por ciento y de Alemania y el Reino Unido con un 6, 3 por ciento cada uno.

Madera y muebles, metales, calzado y marroquinería, textil, joyería y bisutería, bienes de equipo y transformación y bebidas son los sectores que más están sufriendo la situaciones de impagos o retrasos.

Es verdad que las instituciones responsables del informe destacan que este agravamiento de la morosidad se deben más a la situación económica y financiera mundial que a un mal funcionamiento del Mercado Único pero, con independencia de las causas, alertan también sobre los graves perjuicios que ocasionan a los emprendedores y denuncian la casi impunidad en que se mueven los deudores, a pesar de la entrada en vigor, el pasado 15 de marzo, de la nueva Directiva contra morosidad en las operaciones comerciales, que deberá trasponerse a los ordenamientos jurídicos nacionales antes del 16 de marzo de 2013.

Porque la morosidad reduce la liquidez de la empresa complicando su gestión financiera y reduciendo su competitividad. Además, la morosidad es económicamente provechosa para los deudores, a causa de los bajos intereses aplicados en caso de mora, sin contar los numerosos casos en los que la pyme prefiere no perder el cliente que exigirle dichos intereses. Una situación que provoca que diminuya la motivación de los deudores por pagar a tiempo.

A la vista de estas realidades es fácil concluir que los problemas de morosidad suponen una de las principales causas de la insolvencia que amenaza la propia supervivencia de las empresas, especialmente en periodos de crisis, como este, en el que los bancos han cerrado el grifo de la financiación.

En España han cerrado ya 400.000 empresas desde el inicio de la crisis en el año 2008 y ha llegado la hora de decir ¡Basta ya!

José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.

 

 

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