El aniversario del miedo - Moneda Única

José María Triper.
Corresponsal económico de elEconomista.


“En la práctica España está sumida en una situación real de estanflación con el crecimiento estancando y agobiada por la subida incontrolada de los precios. El peor de los escenarios posibles para cualquier país”

Acaba de cumplirse un año desde que el Gobierno español, obligado por los socios de la UE y el Fondo Monetario Internacional, y tras ver recortar las barbas del vecino griego, emprendió un plan de ajustes y reformas  económicas, en serio que suponían, por un lado, el reconocimiento de la farsa que había estado contando a los españoles durante casi dos años antes negando la existencia de una crisis que sólo ellos no veían y, por otro, iniciaban una etapa de empobrecimiento de nuestras empresas y familias y de recortes en las políticas sociales y en el estado de bienestar, que afectaban especialmente a los sectores más necesitados.

Se acuerdan ustedes cuando este mismo Gobierno nos decía que no había crisis y cuando el Banco de España nos repetía que teníamos el sistema financiero más sólido y saneado del mundo. Pues, resulta que no. Que nos estaban engañando. Y, por eso, sin avisar y aceptando los deberes impuestos desde Berlín, vía Bruselas, el tándem Rodríguez Zapatero- Elena Salgado, nos hacía pagar al conjunto de los españolitos el castigo que a ellos les tocaba por su ignorancia y su mala gestión.

Primero se intervino Caja Castilla-La Mancha, como avance para la reforma de un sistema financiero que estaba contaminado hasta las cejas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento externo. Después nos endosó, por decreto, una reforma laboral que ha servido para todo lo contrario de lo que se hizo y que nos ha llevado a rozar los cinco millones de parados. Mas tarde, en julio, nos clava un rejón en todo lo alto al subir en dos puntos el IVA, que perjudica el consumo de las clases medias y bajas, pero que apenas toca a los más ricos. También aprueba una reforma las Cajas de Ahorro que tenemos que pagar los españolitos con dinero público mientras los bancos niegan el crédito a los autónomos, las pequeñas y medianas empresas y las familias, frenando así el crecimiento de la economía y condenando al cierre a muchas empresas y al paro a sus trabajadores. Retira un mes después el plan de inversiones en infraestructuras, otro frenazo a la economía y al empleo. Y, para más INRI, nos recorta las pensiones mientras amplía la edad de jubilación a los 67 años.

Y, todo eso para cumplir el objetivo de reducción del déficit, que lo habríamos asumido si hubiera servido para algo. Pero no. Aquí la economía sigue a la deriva y sin ver puerto, hasta el punto de que, aunque técnicamente no se considere así, en la práctica España está sumida en una situación real de estanflación. Es decir con el crecimiento estancando y agobiada por la subida incontrolada de los precios. El peor de los escenarios para cualquier país, que nos ha deparado una pérdida de poder adquisitivo, la depresión del consumo privado, el hundimiento de la inversión, tipos de interés más altos y más paro.

Y, dentro de lo malo, demos gracias de que nos funciona el sector exterior impulsado por el turismo –que es nuestra sempiterna panacea- y las exportaciones. Ambos se han convertido en el único motor que funciona en este barco a la deriva.

En resumen, que un año después hemos hundido la economía real para conseguir una reducción parcial del déficit, mientras seguimos sin sanear el sector financiero y sin adoptar las necesarias reformas estructurales para dinamizar el crecimiento económico, la productiva y la competitividad que es lo que realmente necesita este país para abandonar la crisis. Y todo ello por cumplir, con disciplina y obediencia, las recetas ortodoxas de los burócratas de la UE y del Banco Central Europeo, que sólo miran por los ojos de la emperatriz Merkel, mientras condenan a los estados periféricos a una larga recesión. Pues eso, que ¡feliz aniversario!, y que Merkel, Trichet, Moody’s, S&P y el resto de la banda lo disfruten, que lo harán, mientras nosotros ponemos la cama y pagamos el pastel.

José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.

 

 

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