El motor exterior hace historia - Moneda Única
Opinión

El motor exterior hace historia

Jose-Maria-Triper

José María Triper.
Corresponsal económico de elEconomista.


Hemos tenido que sufrir tres años de crisis y soportar que España viaje en el furgón de cola de la recuperación para asistir a un hecho histórico y ver como nuestro país obtenía, por primera vez, superávit comercial en sus intercambios con la Unión Europea.

Ha ocurrido en enero y, aunque los datos de un mes no marcan tendencia, sí es trascendental el hito conseguido, al menos a efectos estadísticos, y a efectos prácticos también es importante destacar que el dato del primer mes de 2011 viene a confirmar la continuada recuperación de nuestras exportaciones, continuada durante todo el 2010.

Los datos oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio muestran cómo el pasado mes de enero, las exportaciones españolas a nuestros socios de la UE aumentaron en torno al 25,3 por ciento con respecto al mismo mes de 2010, mientras que nuestras importaciones subían el 15,4 por ciento. Aplicando estos porcentajes a las cifras de exportación e importación de un año antes, el resultado que se obtiene es el de unos ingresos por exportaciones de 10.865,4 millones de euros, frente a unos pagos por importación de 10.577,7 millones. Cifras que arrojarían un saldo positivo para España de 298,7 millones de euros.

Un superávit comercial nunca conseguido desde nuestra incorporación a la Moneda Única. Y, con anterioridad, sólo se habrían obtenido saldos positivos como consecuencia de las devaluaciones competitivas de la peseta del entonces ministro de Economía, Carlos Solchaga, en 1993.

La recuperación de las grandes economías de la UE, especialmente de Francia y Alemania, es el motor que arrastra al alza a las exportaciones españolas. Ambos países, que son nuestros dos primeros clientes en el mundo, absorben en torno al 30 por ciento del total de nuestras ventas. Pero, junto a ellos, también es importante el aumento que muestran nuestras exportaciones a los mercados del Reino Unido, Italia, Irlanda, Austria o Finlandia.

Un resultado histórico el que han conseguido en enero nuestro sector exportador y que es responsabilidad casi absoluta de las empresas españolas que han sabido mantener su apuesta por los mercados internacionales, a pesar de la desatención del Ejecutivo y de los tijeretazos (los mayores de la historia) a que este Gobierno ha sometido a los presupuestos de apoyo a la internacionalización empresarial.

Pero la euforia del éxito exportador no debe hacernos olvidar que uno de los termómetros más fiables para medir el estado de la economía española han sido siempre las importaciones. Y, pocas veces, también, el dinamismo que muestra la evolución nominal de nuestras compras exteriores ha sido tan engañoso como ese 25,8 por ciento de crecimiento interanual de enero, equivalente al de los mejores tiempos del ciclo económico.

Porque, si trascendemos de las ramas para adentrarnos en el bosque vemos que esta mejora se sustenta sólo sobre a escalada de las compras de petróleo y el alza de los precios. Hasta el punto que si descontamos la subida del 11,7 por ciento interanual en los precios de las importaciones, el aumento real de nuestras compras se queda sólo en el 12,6 por ciento. Y si pasamos al análisis de los sectores observamos como las compras de bienes de equipo, es decir de la inversión, sube sólo el 14,6 por ciento nominal, mientras que las de automóviles siguen en una caída libre del 22,8 por ciento y la de bienes de consumo duradero se reduce el 5,5 por ciento.

O sea, que aquí se invierte poco y se consume menos. Así de crudo.

José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.

 

 

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