Enrique Valentín Iglesias García - Moneda Única
Entrevistas

Enrique Valentín Iglesias García

Secretario General de la Secretaría General Iberoamericana.

«La SEGIB ayuda a la construcción de Iberoamérica»

Nos entrevistamos con un auténtico personaje hacedor en su intenso camino profesional de parte de lo bueno que hoy pueda considerarse que tiene la región Iberoamericana. Ya hace más de dos décadas que este viajero infatigable ostentó la cartera de Relaciones Exteriores de Uruguay y también la presidencia del BID. Siendo múltiples los galardones y reconocimientos recibidos por numerosos países, desde 2005 ocupa la Secretaría General de la SEGIB.

¿Cuál es el papel fundamental de la SEGIB?

La SEGIB es una institución que sirve de apoyo a las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno pero que tiene mayor alcance en la medida en la que pretende ayudar a construir la Comunidad Iberoamericana. Las Cumbres nacen en Guadalajara, México, en 1991, y cuando se celebre a finales de año la de Mar de Plata, en Argentina, ya serán veinte consecutivas. Además de recoger los mandatos de nuestros dirigentes, la SEGIB hace una tarea de concertación política y cooperación al desarrollo, donde nos ocupamos de 18 programas, cinco  iniciativas y tres proyectos adscritos. Trabajamos en cuatro ámbitos: político, económico, social y cultural. Y estas son, claro, mis prioridades en el día a día.

¿Cómo se palían las dificultades a la hora de acometer y desarrollar programas conjuntos por el hecho de la existencia de la heterogeneidad entre los países que integran Iberoamérica?

La diversidad es la esencia del espacio iberoamericano. Hay, sí, diversidad en cuanto a posiciones políticas, pero seguimos razonablemente unidos pese a las ocasionales diferencias. Y nuestra diversidad etnográfica y cultural no hace sino hacernos más ricos y más fuertes.
¿Cuál es la importancia y transcendencia de los resultados de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno?
Se trata de la reunión al más alto nivel político de Jefes de Estado y de Gobierno. Nos permite centrar una agenda de trabajo que suele ser muy ambiciosa. Nos permite avanzar en programas de cooperación que cambian la vida de nuestros pueblos. Nos permite establecer contactos bilaterales o multilaterales que, créame, a veces con publicidad y otras con discreción, resuelven problemas entre países. Contamos con la Corona española como un activo especial que nos viene bien. Y además, las Cumbres dan proyección internacional a nuestra Comunidad.

¿De dónde proceden las amenazas para no conseguir la ansiada calidad de vida, el cumplimiento de los derechos básicos, igualdad social, desarrollo educativo y cultural,… del pueblo iberoamericano?

La principal amenaza de una región que, por lo demás, ha hecho bien sus deberes, sigue siendo la desigualdad. Y la vamos a combatir justamente porque América Latina está respetando la estabilidad macroeconómica, está ahorrando, está, en general, creciendo a niveles que no se ven en Europa. Y está siendo parte de la solución de la crisis no habiendo sido causante de ella. Otra deuda histórica que tenemos es atender a las comunidades indígenas y afrodescendientes.

¿Cuáles son las oportunidades y cuáles las amenazas de la globalización en el desarrollo de Iberoamérica?

Las oportunidades las tenemos en la propia región: nuestras materias primas, nuestra riqueza, que es lo que demandan las potencias emergentes en Asia, sobre todo China y la India. Pero tenemos que aprovechar esta situación para hacer políticas transformadoras en educación, en innovación y en el uso de las nuevas tecnologías para que nuestros productos sean más valiosos y para insertarnos mejor en las cadenas internacionales de valor.

¿En qué medida la crisis económica y financiera global tiene que ver como causa o efecto de/en una crisis de principios y valores?

En esta crisis ha faltado supervisión y regulación. Y, sí, hemos echado de menos un cierto comportamiento ético por parte de algunos sectores financieros y algunos especuladores que nos han avergonzado a todos. Tampoco han funcionado bien aquellos organismos que deberían haber previsto la dimensión de esta crisis. Y aunque la respuesta ha sido rápida, tenemos crisis para rato y viviremos un periodo largo de incertidumbre.

¿Cuál sería el mensaje que transmitiría a los empresarios españoles que negocian actualmente en el mercado Iberoamericano y especialmente a aquellos interesados en el mismo? ¿Es el mercado iberoamericano una salida real a la crisis que actualmente vive España?

Hay que decir que los empresarios españoles hicieron muy bien en apostar por América Latina hace dos décadas. Hicieron muy bien en invertir y en quedarse. Algún problema de seguridad jurídica al margen, la apuesta les ha salido muy bien. En esta crisis, algunas empresas españolas están haciendo sus balances con lo ganado en la región. Y deben seguir ahí, con respeto y con sensibilidad para con los países en donde tienen presencia, creyendo en una América Latina que tiene muy buenas expectativas de crecimiento.

Secretaría General Iberoamericana

El mundo iberoamericano, desde su gran diversidad, asume el desafío de construir una fuerte alianza al servicio de la paz, la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible económico y social.

En la primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica (Guadalajara, México, 1991) se creó la Conferencia Iberoamericana, formada por los Estados de América y Europa de lengua española y portuguesa.
Para reforzar este proceso, la XIII Cumbre (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2003) decidió crear la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) como nueva organización internacional.
La SEGIB, que tiene su sede en Madrid, es el órgano permanente de apoyo institucional y técnico a la Conferencia Iberoamericana y a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, integrada por los 22 países iberoamericanos: diecinueve en América Latina y tres en la península Ibérica, España, Portugal y Andorra.
Objetivos de la SEGIB:

  • Contribuir al fortalecimiento y la cohesión de la Comunidad Iberoamericana e impulsar su proyección internacional.
  • Colaborar en la preparación de las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno en estrecha coordinación con la correspondiente Secretaría Pro Témpore.
  • Fortalecer la labor desarrollada en materia de cooperación en el marco de la Conferencia Iberoamericana, de conformidad con el convenio de Bariloche.
  • Promover los vínculos históricos, culturales, sociales y económicos entre los países iberoamericanos, reconociendo y valorando la diversidad entre sus pueblos.
  • Ejecutar los mandatos que reciba de las Cumbres y Reuniones de Ministros de Relaciones Exteriores iberoamericanos.
  • Coordinar las distintas instancias de la Conferencia Iberoamericana con los demás organismos iberoamericanos.
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