Jesús Used Larrosa, Director del Área de Internacionalización, Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza.
Miguel Ángel Martínez Villarig, Serv. de Promoción Exterior, Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza.
Suele suceder que, cada cierto tiempo, saltan a la palestra países que con anterioridad no habían retenido el interés del entorno socioeconómico y de los medios de comunicación. Desde hace un par de años aproximadamente le ha tocado el turno a Angola, y la atención prestada a la ex colonia portuguesa en los círculos empresariales viene creciendo, hasta el punto, de ser uno de los destinos comerciales donde más ha aumentado el número de empresas que tratan de hacerse con una cuota de mercado en sus respectivos sectores.
El fenómeno es fácil de explicar teniendo en cuenta que Angola está entre los tres mayores productores de petróleo de África, que ha tenido crecimientos de dos dígitos en el último quinquenio y que es uno de los países del continente negro que más inversión extranjera ha recibido. Todo ello ha permitido pasar de una inflación surrealista de más del 300% en el año 2.000 a menos del 15% en el pasado ejercicio. Básicamente el petróleo y la inversión extranjera son el binomio responsable de todo ello. Primera conclusión y haciendo una síntesis simplista: Angola es un país rico. Y tal como se desprende del axioma microeconómico de insaciabilidad, riqueza llama a riqueza.
Dicho esto, cabría pensar que cuando uno se asoma por allí, se encuentra con un panorama idílico o, al menos, tan idílico como el contexto continental del África negra podría permitirnos pensar. Pero como suele suceder en estos casos, lo que queda patente es algo muy distinto.
En los ingredientes del cóctel de la sociedad angoleña no falta una salud pública paupérrima (con epidemias de cólera, malaria, rabia y fiebres hemorrágicas, altas tasas de VIH y tuberculosis, así como un sinfín de enfermedades transmitidas por insectos). Angola tiene una de las más altas tasas de mortalidad infantil y una de las expectativas de vida más bajas en el mundo. Encontraremos también un bajo índice de transparencia, extrema pobreza en más de dos tercios de la población y uno de los más bajos índices de desarrollo humano medido por las Naciones Unidas. Segunda conclusión: Angola es una sociedad pobre.
¿Cómo mirar al futuro conjugando un país rico y una sociedad pobre?
Además de hidrocarburos, Angola cuenta con unos parajes naturales, un clima y un talante individual de sus habitantes que podría permitir desarrollar un sector turístico si bien utópico hoy, si factible en el medio o largo plazo. Esto ayudaría a disminuir la dependencia del crudo que lastra su economía. Si además se lograse que la inversión extranjera no entrase en compartimentos estancos ni hiciese como hasta ahora un viaje de ida y vuelta, probablemente se estaría ayudando a reportar al país más valor añadido a la hora de cimentar progresivamente su estructura económica, y particularmente su ínfimo tejido productivo. En ese punto es donde un gobierno puede ejercer de guardián de la nación, y cobrar a la empresa extranjera el peaje de ir de la mano de un socio local, una práctica por otra parte habitual en países socios de Angola dentro de la OPEP, como es el caso de los Emiratos Árabes Unidos. Una práctica en definitiva admitida, si no envidiada, por el entorno occidental.
Conviene subrayar en la agenda de las empresas que deseen aventurarse en estas latitudes, que no caigan en la miopía estratégica de considerar exclusivamente los sectores tradicionales como el petrolífero, la minería y la construcción. Tendrán recorrido subsectores como las ingenierías agrícolas, la banca, las telecomunicaciones, las farmacéuticas, la energía (en particular la hidráulica) y la restauración (de negocios en el corto plazo y de turismo en el largo). En cualquier caso y dada la idiosincrasia de un país que ha sufrido una guerra civil durante casi tres décadas, será muy útil contar con contactos angolanos de índole comercial como condición necesaria y de índole política como condición suficiente. Reza el lema de Angola “Virtus Unita Fortior”. Que así sea.
Jesús Used Larrosa
Director del Área de Internacionalización, Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza.
Miguel Ángel Martínez Villarig
Serv. de Promoción Exterior, Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza.